La formalización del mercado secundario de bicicletas en Colombia representa una oportunidad estratégica para transformar un sector históricamente vulnerable a prácticas irregulares en un ecosistema comercial seguro y dinámico. En un país donde el ciclismo ha experimentado un crecimiento exponencial tanto en ámbitos recreativos como de movilidad urbana, la proliferación de bicicletas robadas y la consecuente inseguridad han creado un círculo vicioso que afecta a miles de ciclistas anualmente.
Según estimaciones recientes, más de 30.000 bicicletas son robadas cada año en las principales ciudades colombianas, alimentando un mercado negro que mueve aproximadamente 15.000 millones de pesos. La implementación de un sistema formal de comercialización de bicicletas usadas, respaldado por verificaciones técnicas y legales, no solo desincentivaría este fenómeno delictivo sino que generaría confianza entre compradores y vendedores, quienes actualmente operan en un entorno de incertidumbre y desprotección.
Los beneficios económicos de formalizar este mercado serían sustanciales tanto para el sector privado como para las finanzas públicas. La creación de establecimientos especializados en la compraventa de bicicletas usadas certificadas generaría nuevos empleos formales, desde técnicos especializados hasta personal administrativo y de ventas, contribuyendo a la reactivación económica post-pandemia. Adicionalmente, la formalización permitiría la incorporación de este sector a la economía legal, generando recaudación fiscal a través de impuestos sobre las transacciones comerciales. Para los consumidores, este modelo ofrecería acceso a bicicletas asequibles con garantías reales, facilitando la adopción de la bicicleta como medio de transporte sostenible a segmentos de la población con menor poder adquisitivo, pero que actualmente desconfían del mercado informal por los riesgos asociados.
La implementación de sistemas de registro y trazabilidad de bicicletas como el sistema de registro de Bogotá constituye un pilar fundamental en este proceso de formalización. La creación de una base de datos unificada que incluya características técnicas, números de serie y transferencias de propiedad permitiría verificar en tiempo real la legitimidad de cualquier bicicleta en el mercado. Experiencias internacionales exitosas como el sistema de registro obligatorio en Holanda o el programa "Bike Index" en Estados Unidos han demostrado que estas herramientas tecnológicas pueden reducir significativamente los índices de robo y recuperar un mayor porcentaje de bicicletas sustraídas.
El aspecto social de esta transformación no debe subestimarse, pues la formalización del mercado secundario de bicicletas contribuiría significativamente a la construcción de una cultura ciclista más segura y confiable. La reducción del temor al robo incentivaría a más ciudadanos a adoptar la bicicleta como medio de transporte, con todos los beneficios que esto conlleva en términos de salud pública, descongestión vial y reducción de emisiones contaminantes. Además, la creación de un ecosistema formal generaría oportunidades para desarrollar programas educativos sobre mantenimiento preventivo, seguridad vial y uso responsable de la bicicleta, aspectos fundamentales para consolidar una movilidad sostenible en las ciudades colombianas.
Desde Velominata incentivamos la formalización del mercado secundario ayudando a combatir actividades delictivas y contribuyendo a democratizar el acceso a la movilidad sostenible, convirtiendo la bicicleta en un verdadero instrumento de transformación social y urbana al alcance de todos los colombianos.